‘Membrana · Matriz · Prana’, la propuesta de Coloniales para este verano en Santander, convierte Enclave Pronillo en un gran sistema vivo en transformación.
Hay formas de aprender que no empiezan en una mesa ni terminan en una ficha.
A veces el aprendizaje aparece tensando una cuerda entre dos puntos, observando cómo vibra la arena sobre una membrana sonora o descubriendo que una pompa de jabón encuentra, por sí sola, la forma más eficiente de ocupar el espacio.
Bajo esa idea nace “Membrana · Matriz · Prana”, el nuevo campus de verano de Coloniales, una propuesta que durante once semanas transformará Enclave Pronillo en un entorno en constante construcción donde juego, ciencia, arte y arquitectura se mezclan de forma natural.
Lejos de plantear actividades aisladas o manualidades cerradas, el campus se organiza como un gran proceso colectivo que evoluciona semana a semana. Cada temática funciona como una capa que se suma a la anterior: del vacío a la partícula, de la línea al nodo, de la membrana al campo invisible.
El resultado no es únicamente lo construido, sino la comprensión progresiva de cómo funcionan los sistemas que habitamos.
Un espacio que cambia con quienes lo habitan
El campus comenzará desde el “Vacío”: un espacio abierto donde explorar materiales, dinámicas y posibilidades sin una estructura previa definida. A partir de ahí, cada semana introducirá nuevas preguntas y nuevos sistemas de trabajo.
Algunas de las preguntas que aparecerán este verano:
- ¿Qué ocurre cuando muchas partículas interactúan?
- ¿Cómo una línea puede sostener una estructura?
- ¿Qué diferencia una pared de una membrana?
- ¿Cómo atraviesa el sonido un material?
- ¿Qué fuerzas invisibles organizan el espacio?
Cada temática semanal se desarrollará a través de diferentes celdas de aprendizaje propias de Coloniales —todavía en evolución y adaptación constante— donde construcción, narrativa, experimentación material, lógica espacial, sonido o percepción se cruzan continuamente.
Así, una misma semana puede incluir:
- arquitectura neumática,
- instalaciones sonoras,
- estampación modular,
- sistemas de filtrado de agua,
- estructuras recíprocas,
- experimentos con magnetismo,
- construcción de espacios inmersivos,
- o juegos de luz, vibración y movimiento.

Del objeto al sistema
Una de las claves del campus es que todo permanece en transformación.
Lo construido durante una semana no desaparece: se reutiliza, se modifica o se convierte en parte del siguiente proceso.
Una estructura de hilos puede terminar siendo la base de una membrana textil.
Un sistema de filtrado puede convertirse después en una instalación sonora.
Un patrón hexagonal puede evolucionar hacia un espacio habitable.
“Nos interesa que entiendan las relaciones entre las cosas.
No trabajamos tanto desde el objeto final como desde el sistema que lo hace posible”.
Por eso conceptos como la entropía, las geometrías naturales, la lógica recíproca o las fuerzas invisibles aparecen constantemente dentro del juego y la experimentación, no como teoría abstracta, sino como algo que puede tocarse, habitarse y modificarse.
Ciencia material, juego y pensamiento espacial
Aunque el campus parte de una fuerte base artística y arquitectónica, muchas de las propuestas están directamente relacionadas con fenómenos físicos y biológicos presentes en el entorno cotidiano.
Durante el verano aparecerán conceptos como:
- vibración y resonancia,
- movimiento browniano,
- estructuras autoportantes,
- tensión y compresión,
- permeabilidad y filtrado,
- campos magnéticos y sonoros,
- patrones geométricos,
- sistemas vivos y relaciones simbióticas.
Todo ello desde una aproximación abierta donde el error, la prueba y el descubrimiento forman parte esencial del aprendizaje.
Un cuaderno de trabajo habitable
Más que un conjunto de talleres, Coloniales plantea el campus como un gran laboratorio espacial compartido.
Un lugar donde las ideas permanecen visibles y donde el espacio registra el paso de quienes lo habitan.
Cada viernes las familias podrán recorrer las instalaciones construidas durante la semana y observar cómo el entorno va evolucionando a lo largo del verano, convirtiéndose poco a poco en una especie de “cuaderno de trabajo en tres dimensiones”.
Porque quizá esa sea una de las ideas centrales del proyecto: entender que el mundo no es algo fijo y terminado, sino un sistema en permanente construcción.
Campus Verano 2026 — “Membrana · Matriz · Prana”
📍 Lugar: Enclave Pronillo — Paseo General Dávila / Altamira 129A, Santander
📅 Fechas: del 22 de junio al 4 de septiembre
👧 Edades: de 4 a 15 años
